Mi amiga la que también escribe me pinchó de nuevo para ir a la presentación de un amigo suyo el jueves. Ella sabe de mi naturaleza débil y se pasa por el forro lo que escribo en este blog. Tres tazas. No me dejarás sola, me dice; por favor, que no me obligue, pienso yo, pero no me sirve la súplica, anda, si al final te gusta ir de figurante, me dice, la muy perra, debe de ser masoquismo. Y allí me planto, en la presentación de ‘Martino y Martina’, nada más y nada menos que hablamos de Planeta y de un autor malagueño residente en Sevilla. Mi amiga llega tarde, la muy penca, y yo escucho con interés la perorata del autor, muy amigo de mi amiga y al que no había leído pero pensaba (18 pavos me hizo gastar en el libro, había que amortizarlo, digo yo). El escritor decía algo, decía cosas, defendía lo siempre interesante: la frontera del yo en la obra. Más o menos algo así como el del libro soy yo pero no lo soy, es mi historia, pero no lo es, algo que comprendo muy bien y me parece muy lógico, pero me dio cierta pena que el hombre tuviera que justificarse de ese modo, por lo que traté de imaginarme la calaña de su público planetario. Luego llamaron del curro y me salí a hablar por el móvil, así que me perdí el final de la presentación. Cuando volví, mi amiga estaba ya en la puerta, me dijo: ya se ha acabado todo. ¿Y las cervezas post acto? No hay. Mierda. Las cervezas son lo mejor de las presentaciones. No hay, todo el mundo tiene muchas cosas que hacer. Así que la maldije mil veces, me fui en el bus y me puse a leerme el libro. Este tipo tiene dos huevos, pensé, escribir en el sur sobre su relación con una menor de 15 años sin ser un tío guapo, já, el libro resulta divertido, el estilo es rápido, casi no te da tiempo a que saques conclusiones. Gasto en móvil más de lo que debería para esta tarde, pero llamo a mi amiga, la que también escribe y me lía como quiere, ¿tú lo has leido?, le pregunto, la primera versión, me dice, no sé cómo estará de descafeinada; y yo gozo, me imagino la tijera, pero aún así, aún así, planeta, un maestro con su alumna menor de edad, já, que era el escritor pero no lo era, con una historia que es de escritores, donde yo también podía ser yo a cada segundo, pero no lo era, literatura. Aunque no hubo cerveza, quiero ver una pequeña vela (no hablemos de luz, no es para tanto) al final del túnel literario andaluz. ¿Qué es la vida sin optimismo?
lunes, 27 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Nunca me entero de las presentaciones literarias que me interesan y aún no he aprendido a decir que no a las que me importan un pimiento.
¿Qué me ha traído de nuevo este 2012? Prisas, sonrisas forzadas, algunas multas en la biblioteca (nunca supe leerme nada en su justo plazo, desengañémonos), un e-reader por mi cumpleaños, algunas amistades perdidas y pocas ganas de hacer otras nuevas, un buen puñado de canas, obligaciones, más impuestos, una imagen nítida de la sonrisa abierta que me gusta provocar en mi becario, que dice que no entiende cómo puedo ser tan graciosa en la vida real y tan negra en este blog, ah, la cosa se complica.
Voy y vengo por una angustia laboral que se me extiende por la vía del contagio al resto de aspectos interesantes de mi vida. En el trabajo tengo que arrastrar (con la cabeza gacha, gracias, amo) un sinfín de tareas anodinas, y se da la casualidad de que en lo literario se me acumulan las presentaciones (la agenda del Telva petada de eventos inexcusables) de libros que no me interesan una mierda y a los que tampoco encuentro el modo de poner una pega (si acuden cuatro gatos se notaría mucho que falto). Son libros de literatura gótica juvenil, historias románticas, historias históricamente históricas, libros de autoayuda y superación, y joder, no me da el reducido sueldo para tanto compromiso y libro acumulado que donar en el mercadillo. ¿No hay nada interesante en Sevilla? Sevilla normalmente está muerta, pero con la crisis encima parece que para acudir a una presentación de mediano interés hay que subirse a Madrid (hasta allí se suben otros autores que son del sur y presentan y de cuyos eventos nunca me entero a tiempo de ahorrar para el AVE). Ah, la cosa se complica.
Voy y vengo por una angustia laboral que se me extiende por la vía del contagio al resto de aspectos interesantes de mi vida. En el trabajo tengo que arrastrar (con la cabeza gacha, gracias, amo) un sinfín de tareas anodinas, y se da la casualidad de que en lo literario se me acumulan las presentaciones (la agenda del Telva petada de eventos inexcusables) de libros que no me interesan una mierda y a los que tampoco encuentro el modo de poner una pega (si acuden cuatro gatos se notaría mucho que falto). Son libros de literatura gótica juvenil, historias románticas, historias históricamente históricas, libros de autoayuda y superación, y joder, no me da el reducido sueldo para tanto compromiso y libro acumulado que donar en el mercadillo. ¿No hay nada interesante en Sevilla? Sevilla normalmente está muerta, pero con la crisis encima parece que para acudir a una presentación de mediano interés hay que subirse a Madrid (hasta allí se suben otros autores que son del sur y presentan y de cuyos eventos nunca me entero a tiempo de ahorrar para el AVE). Ah, la cosa se complica.
jueves, 22 de diciembre de 2011
No me río, luego existo
No consigo verle la gracia a este libro, ‘Juego de azar’, de Slawomir Mrozek. No le pillo el chiste, aunque el que me lo recomendó me habló de sentido del humor del insigne autor, y tal, me deja como fría, y es que me da una sensación muy mala, justo, justo, como si ya me lo hubiera leído antes. Y pienso, son cortos, pero me acordaría, ¿me acordaría?, 34 relatos breves y supuestamente simpáticos. Y leo con desinterés lo que el autor me cuenta, que si uno se ahoga y otro decide salvarlo sólo cuando tiene el público suficiente, que si uno decide que cambiará a partir de ‘mañana’ pero se despierta pensando que siempre es hoy, y me suena a chiste viejo y facilón.
Me estoy volviendo una descreída.
Quizá los análisis irónicos sobre la condición humana ya no me conmueven, ¿y si dejáramos de reírnos y nos lo tomáramos en serio? A lo mejor todo seguía igual, o a lo mejor se hundían todas las cadenas de tiendas de lipocavitación y depilación láser que han proliferado en mi barrio, todas las chonis pueden ahora tener un accidente sin miedo de que el ATS que les corte la ropa del mercadillo se horrorice de ver qué hay debajo. Quizá sin eso el mundo sería un desastre. La condición humana es lo que tiene, que es mejor tomársela a broma, porque si te la tomas en serio, como Pablo Gutiérrez en su blog, justo en esta entrada, la gente se queda muda y no pueden poner nada gracioso en los comentarios, porque nada tiene ya gracia.
A mí se me ocurren un par de cosas con cierta gracia irónica, igual debía escribir un librito de capítulos cortos para que la gente pensara, joder, me he bebido 150 páginas en dos viajes de metro; son cosas divertidas de verdad, como que me ha llegado un mail de mi becario para que nos veamos estas Navidades (igual pido precio en alguno de esos negocios de depilación definitiva, sólo porque me gusta la palabra, que es la única que no te deja arrepentirte jamás de nada), y más detalles simpáticos, como que en el correo me dice que he tenido suerte de salir de aquel trabajo y conseguir otro, porque no aguanta a mis ex jefes. Ahora sí, ahora sí tengo ganas de pintarme los labios de rojo puta, ahora sí me da la risa.
Me estoy volviendo una descreída.
Quizá los análisis irónicos sobre la condición humana ya no me conmueven, ¿y si dejáramos de reírnos y nos lo tomáramos en serio? A lo mejor todo seguía igual, o a lo mejor se hundían todas las cadenas de tiendas de lipocavitación y depilación láser que han proliferado en mi barrio, todas las chonis pueden ahora tener un accidente sin miedo de que el ATS que les corte la ropa del mercadillo se horrorice de ver qué hay debajo. Quizá sin eso el mundo sería un desastre. La condición humana es lo que tiene, que es mejor tomársela a broma, porque si te la tomas en serio, como Pablo Gutiérrez en su blog, justo en esta entrada, la gente se queda muda y no pueden poner nada gracioso en los comentarios, porque nada tiene ya gracia.
A mí se me ocurren un par de cosas con cierta gracia irónica, igual debía escribir un librito de capítulos cortos para que la gente pensara, joder, me he bebido 150 páginas en dos viajes de metro; son cosas divertidas de verdad, como que me ha llegado un mail de mi becario para que nos veamos estas Navidades (igual pido precio en alguno de esos negocios de depilación definitiva, sólo porque me gusta la palabra, que es la única que no te deja arrepentirte jamás de nada), y más detalles simpáticos, como que en el correo me dice que he tenido suerte de salir de aquel trabajo y conseguir otro, porque no aguanta a mis ex jefes. Ahora sí, ahora sí tengo ganas de pintarme los labios de rojo puta, ahora sí me da la risa.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro
Es exactamente así. Como cuando llevas años sola y aburrida y de repente te sale un novio e inmediatamente después te sale otro (qué jodienda); ahora tengo que decidir entre dos trabajos, y los dos no me parecen del todo mal, hay que decirlo, sueldos pobres aparte.
Para evitar pensar todo el fin de semana al respecto (la decisión en el fondo está tomada), me pongo a leer 'Crimen y Castigo' mientras la parte de mi cerebro que piensa mientras leo (no me pasa siempre, sólo a veces) se interroga sobre los beneficios de la Dieta Dukan a un mes justo de mi reencuentro con el becario que se quedó con mi anterior empleo (no quiero que piense que he engordado estando en paro, cosas de la vida). Voy a verle en la despedida de otra compañera, otra que se va (la echan), pobre, pero le veré no desde el despojo inem, sino desde la gracia de una persona que ha conseguido un empleo, desde el orgullo de haber logrado vender tu tiempo barato. Igual vuelvo a tener posibilidades. Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro.
Para evitar pensar todo el fin de semana al respecto (la decisión en el fondo está tomada), me pongo a leer 'Crimen y Castigo' mientras la parte de mi cerebro que piensa mientras leo (no me pasa siempre, sólo a veces) se interroga sobre los beneficios de la Dieta Dukan a un mes justo de mi reencuentro con el becario que se quedó con mi anterior empleo (no quiero que piense que he engordado estando en paro, cosas de la vida). Voy a verle en la despedida de otra compañera, otra que se va (la echan), pobre, pero le veré no desde el despojo inem, sino desde la gracia de una persona que ha conseguido un empleo, desde el orgullo de haber logrado vender tu tiempo barato. Igual vuelvo a tener posibilidades. Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Lo que peor llevo del paro
Lo que peor llevo del paro es cuando me preguntan si estoy en paro. La respuesta que adopte, sea cual sea, suena a justificación, como si estar en paro fuera por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, e inmediatamente después me veo a mí misma con nueve años sin querer ir a la catequesis por odiar la frasecita en cuestión y al sacerdote que obligaba a los niños a golpearse el pecho mientras la recitaban; y ah... lo que peor llevo del paro inmediatamente después es el apagador de deseos de compra de libros y de idas al cine de mi subconsciente. Es implacable, me dice: NO, nada de libros nuevos ni cine, que los ahorros vuelan si no los controlas. Así que me he sacado el carné de la biblioteca pública que hay junto a mi casa y voy y vengo por las calles pisando las hojas secas, como sólo puede hacerlo un ocioso, en paro, si ya lo sabía yo...
En la biblioteca me he pillado algunos libros. Hoy destacaré 'De mecánica y alquimia', de Juan Jacinto Muñoz Rengel, porque aunque el estilo que emplea me deja un poco fría (fría de otoño tras haber leído inmediatamente antes a Günter Grass) sus cuentos historiados sobre el hombre y su ambición, ambientadas tan lejos que parece que no nos tocan, se me quedan pegados al cerebro como melaza en las horas en las que el buscar trabajo me da un respiro. Yo estoy parada, detenida en el tiempo, como sus narraciones, y sin embargo piso hojas secas, camino. El final está cerca.
En la biblioteca me he pillado algunos libros. Hoy destacaré 'De mecánica y alquimia', de Juan Jacinto Muñoz Rengel, porque aunque el estilo que emplea me deja un poco fría (fría de otoño tras haber leído inmediatamente antes a Günter Grass) sus cuentos historiados sobre el hombre y su ambición, ambientadas tan lejos que parece que no nos tocan, se me quedan pegados al cerebro como melaza en las horas en las que el buscar trabajo me da un respiro. Yo estoy parada, detenida en el tiempo, como sus narraciones, y sin embargo piso hojas secas, camino. El final está cerca.
viernes, 12 de agosto de 2011
Tirar la toalla
Anteayer tiré la toalla.
Primero decidí hacerlo en sentido figurado y, más tarde, escenificarlo en plan drama, arrojando una al suelo del salón con el dorso de la mano sobre la frente. Ya se sabe, las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas, sí.
Esta mañana me he hartado de verla ahí tirada y la he echado a lavar. A lavarla en plan práctico, no sé qué traducción puede tener en lo figurativo, porque o la recojo yo o se queda ahí para siempre, y oye: una se cansa de que le recuerden sus fracasos, aunque lo que te lo recuerde sea un rescoldo de poesía miserable.
Primero decidí hacerlo en sentido figurado y, más tarde, escenificarlo en plan drama, arrojando una al suelo del salón con el dorso de la mano sobre la frente. Ya se sabe, las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas, sí.
Esta mañana me he hartado de verla ahí tirada y la he echado a lavar. A lavarla en plan práctico, no sé qué traducción puede tener en lo figurativo, porque o la recojo yo o se queda ahí para siempre, y oye: una se cansa de que le recuerden sus fracasos, aunque lo que te lo recuerde sea un rescoldo de poesía miserable.
viernes, 22 de julio de 2011
La nueva taxidermia, de Mercedes Cebrián
Leyendo a Mercedes Cebrián me entra el pánico. Mis dos novelas no publicadas van exactamente sobre los mismos temas (los recuerdos, una, el humano escondido tras el muñeco, la otra) y me pregunto, ¿todos estos años quizá hayamos llevado vidas paralelas sin saberlo?, ¿la habrán dejado tirada los mismos tíos que a mí, habrá comido los mismos cereales de desayuno, leído la misma parte de atrás de los champús mientras defecaba, paseado las mismas novelas sobadas en el bolso mientras usaba el transporte público?, ¿habrá aceptado trabajos tan denigrantes, tenido jefes tan hipócritas, amigos tan cobardes?
La nueva taxidermia es literatura valiente, cómo no me lo iba a parecer a mí, que he escrito sobre lo mismo, vidas similares, pensamientos globales. Jodido y puto mundo global, ya me puedo limpiar el culo con los dos manuscritos, porque aunque han sido escritas hace mucho, mucho, mucho, si se publican algún día olerán a ya leído. Ah, vana esperanza. Quizá Mercedes Cebrián es mi yo desdoblado, ella soy yo, sólo que es el yo mío con posibles que se arriesgó y se fue a estudiar a Madrid. Se fue a estudiar a Madrid y aprendió a titular: ‘Voz de dar malas noticias’ es el título más atrayente con el que me he topado en los últimos tiempos. Su contenido, engancha, a pesar de que tiempo y energía no es lo que me sobra en este momento.
En realidad puedo estar contenta, porque con su éxito me debería hacer sentir como si yo también triunfara. Como todos esos energúmenos enfebrecidos que gritan como locos cuando su equipo marca un gol.
Golazo de Cebrián!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
La nueva taxidermia es literatura valiente, cómo no me lo iba a parecer a mí, que he escrito sobre lo mismo, vidas similares, pensamientos globales. Jodido y puto mundo global, ya me puedo limpiar el culo con los dos manuscritos, porque aunque han sido escritas hace mucho, mucho, mucho, si se publican algún día olerán a ya leído. Ah, vana esperanza. Quizá Mercedes Cebrián es mi yo desdoblado, ella soy yo, sólo que es el yo mío con posibles que se arriesgó y se fue a estudiar a Madrid. Se fue a estudiar a Madrid y aprendió a titular: ‘Voz de dar malas noticias’ es el título más atrayente con el que me he topado en los últimos tiempos. Su contenido, engancha, a pesar de que tiempo y energía no es lo que me sobra en este momento.
En realidad puedo estar contenta, porque con su éxito me debería hacer sentir como si yo también triunfara. Como todos esos energúmenos enfebrecidos que gritan como locos cuando su equipo marca un gol.
Golazo de Cebrián!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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