No consigo verle la gracia a este libro, ‘Juego de azar’, de Slawomir Mrozek. No le pillo el chiste, aunque el que me lo recomendó me habló de sentido del humor del insigne autor, y tal, me deja como fría, y es que me da una sensación muy mala, justo, justo, como si ya me lo hubiera leído antes. Y pienso, son cortos, pero me acordaría, ¿me acordaría?, 34 relatos breves y supuestamente simpáticos. Y leo con desinterés lo que el autor me cuenta, que si uno se ahoga y otro decide salvarlo sólo cuando tiene el público suficiente, que si uno decide que cambiará a partir de ‘mañana’ pero se despierta pensando que siempre es hoy, y me suena a chiste viejo y facilón.
Me estoy volviendo una descreída.
Quizá los análisis irónicos sobre la condición humana ya no me conmueven, ¿y si dejáramos de reírnos y nos lo tomáramos en serio? A lo mejor todo seguía igual, o a lo mejor se hundían todas las cadenas de tiendas de lipocavitación y depilación láser que han proliferado en mi barrio, todas las chonis pueden ahora tener un accidente sin miedo de que el ATS que les corte la ropa del mercadillo se horrorice de ver qué hay debajo. Quizá sin eso el mundo sería un desastre. La condición humana es lo que tiene, que es mejor tomársela a broma, porque si te la tomas en serio, como Pablo Gutiérrez en su blog, justo en esta entrada, la gente se queda muda y no pueden poner nada gracioso en los comentarios, porque nada tiene ya gracia.
A mí se me ocurren un par de cosas con cierta gracia irónica, igual debía escribir un librito de capítulos cortos para que la gente pensara, joder, me he bebido 150 páginas en dos viajes de metro; son cosas divertidas de verdad, como que me ha llegado un mail de mi becario para que nos veamos estas Navidades (igual pido precio en alguno de esos negocios de depilación definitiva, sólo porque me gusta la palabra, que es la única que no te deja arrepentirte jamás de nada), y más detalles simpáticos, como que en el correo me dice que he tenido suerte de salir de aquel trabajo y conseguir otro, porque no aguanta a mis ex jefes. Ahora sí, ahora sí tengo ganas de pintarme los labios de rojo puta, ahora sí me da la risa.
jueves, 22 de diciembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro
Es exactamente así. Como cuando llevas años sola y aburrida y de repente te sale un novio e inmediatamente después te sale otro (qué jodienda); ahora tengo que decidir entre dos trabajos, y los dos no me parecen del todo mal, hay que decirlo, sueldos pobres aparte.
Para evitar pensar todo el fin de semana al respecto (la decisión en el fondo está tomada), me pongo a leer 'Crimen y Castigo' mientras la parte de mi cerebro que piensa mientras leo (no me pasa siempre, sólo a veces) se interroga sobre los beneficios de la Dieta Dukan a un mes justo de mi reencuentro con el becario que se quedó con mi anterior empleo (no quiero que piense que he engordado estando en paro, cosas de la vida). Voy a verle en la despedida de otra compañera, otra que se va (la echan), pobre, pero le veré no desde el despojo inem, sino desde la gracia de una persona que ha conseguido un empleo, desde el orgullo de haber logrado vender tu tiempo barato. Igual vuelvo a tener posibilidades. Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro.
Para evitar pensar todo el fin de semana al respecto (la decisión en el fondo está tomada), me pongo a leer 'Crimen y Castigo' mientras la parte de mi cerebro que piensa mientras leo (no me pasa siempre, sólo a veces) se interroga sobre los beneficios de la Dieta Dukan a un mes justo de mi reencuentro con el becario que se quedó con mi anterior empleo (no quiero que piense que he engordado estando en paro, cosas de la vida). Voy a verle en la despedida de otra compañera, otra que se va (la echan), pobre, pero le veré no desde el despojo inem, sino desde la gracia de una persona que ha conseguido un empleo, desde el orgullo de haber logrado vender tu tiempo barato. Igual vuelvo a tener posibilidades. Como cuando no tienes novio y en cuando tienes, te sale otro.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Lo que peor llevo del paro
Lo que peor llevo del paro es cuando me preguntan si estoy en paro. La respuesta que adopte, sea cual sea, suena a justificación, como si estar en paro fuera por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, e inmediatamente después me veo a mí misma con nueve años sin querer ir a la catequesis por odiar la frasecita en cuestión y al sacerdote que obligaba a los niños a golpearse el pecho mientras la recitaban; y ah... lo que peor llevo del paro inmediatamente después es el apagador de deseos de compra de libros y de idas al cine de mi subconsciente. Es implacable, me dice: NO, nada de libros nuevos ni cine, que los ahorros vuelan si no los controlas. Así que me he sacado el carné de la biblioteca pública que hay junto a mi casa y voy y vengo por las calles pisando las hojas secas, como sólo puede hacerlo un ocioso, en paro, si ya lo sabía yo...
En la biblioteca me he pillado algunos libros. Hoy destacaré 'De mecánica y alquimia', de Juan Jacinto Muñoz Rengel, porque aunque el estilo que emplea me deja un poco fría (fría de otoño tras haber leído inmediatamente antes a Günter Grass) sus cuentos historiados sobre el hombre y su ambición, ambientadas tan lejos que parece que no nos tocan, se me quedan pegados al cerebro como melaza en las horas en las que el buscar trabajo me da un respiro. Yo estoy parada, detenida en el tiempo, como sus narraciones, y sin embargo piso hojas secas, camino. El final está cerca.
En la biblioteca me he pillado algunos libros. Hoy destacaré 'De mecánica y alquimia', de Juan Jacinto Muñoz Rengel, porque aunque el estilo que emplea me deja un poco fría (fría de otoño tras haber leído inmediatamente antes a Günter Grass) sus cuentos historiados sobre el hombre y su ambición, ambientadas tan lejos que parece que no nos tocan, se me quedan pegados al cerebro como melaza en las horas en las que el buscar trabajo me da un respiro. Yo estoy parada, detenida en el tiempo, como sus narraciones, y sin embargo piso hojas secas, camino. El final está cerca.
viernes, 12 de agosto de 2011
Tirar la toalla
Anteayer tiré la toalla.
Primero decidí hacerlo en sentido figurado y, más tarde, escenificarlo en plan drama, arrojando una al suelo del salón con el dorso de la mano sobre la frente. Ya se sabe, las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas, sí.
Esta mañana me he hartado de verla ahí tirada y la he echado a lavar. A lavarla en plan práctico, no sé qué traducción puede tener en lo figurativo, porque o la recojo yo o se queda ahí para siempre, y oye: una se cansa de que le recuerden sus fracasos, aunque lo que te lo recuerde sea un rescoldo de poesía miserable.
Primero decidí hacerlo en sentido figurado y, más tarde, escenificarlo en plan drama, arrojando una al suelo del salón con el dorso de la mano sobre la frente. Ya se sabe, las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas, sí.
Esta mañana me he hartado de verla ahí tirada y la he echado a lavar. A lavarla en plan práctico, no sé qué traducción puede tener en lo figurativo, porque o la recojo yo o se queda ahí para siempre, y oye: una se cansa de que le recuerden sus fracasos, aunque lo que te lo recuerde sea un rescoldo de poesía miserable.
viernes, 22 de julio de 2011
La nueva taxidermia, de Mercedes Cebrián
Leyendo a Mercedes Cebrián me entra el pánico. Mis dos novelas no publicadas van exactamente sobre los mismos temas (los recuerdos, una, el humano escondido tras el muñeco, la otra) y me pregunto, ¿todos estos años quizá hayamos llevado vidas paralelas sin saberlo?, ¿la habrán dejado tirada los mismos tíos que a mí, habrá comido los mismos cereales de desayuno, leído la misma parte de atrás de los champús mientras defecaba, paseado las mismas novelas sobadas en el bolso mientras usaba el transporte público?, ¿habrá aceptado trabajos tan denigrantes, tenido jefes tan hipócritas, amigos tan cobardes?
La nueva taxidermia es literatura valiente, cómo no me lo iba a parecer a mí, que he escrito sobre lo mismo, vidas similares, pensamientos globales. Jodido y puto mundo global, ya me puedo limpiar el culo con los dos manuscritos, porque aunque han sido escritas hace mucho, mucho, mucho, si se publican algún día olerán a ya leído. Ah, vana esperanza. Quizá Mercedes Cebrián es mi yo desdoblado, ella soy yo, sólo que es el yo mío con posibles que se arriesgó y se fue a estudiar a Madrid. Se fue a estudiar a Madrid y aprendió a titular: ‘Voz de dar malas noticias’ es el título más atrayente con el que me he topado en los últimos tiempos. Su contenido, engancha, a pesar de que tiempo y energía no es lo que me sobra en este momento.
En realidad puedo estar contenta, porque con su éxito me debería hacer sentir como si yo también triunfara. Como todos esos energúmenos enfebrecidos que gritan como locos cuando su equipo marca un gol.
Golazo de Cebrián!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
La nueva taxidermia es literatura valiente, cómo no me lo iba a parecer a mí, que he escrito sobre lo mismo, vidas similares, pensamientos globales. Jodido y puto mundo global, ya me puedo limpiar el culo con los dos manuscritos, porque aunque han sido escritas hace mucho, mucho, mucho, si se publican algún día olerán a ya leído. Ah, vana esperanza. Quizá Mercedes Cebrián es mi yo desdoblado, ella soy yo, sólo que es el yo mío con posibles que se arriesgó y se fue a estudiar a Madrid. Se fue a estudiar a Madrid y aprendió a titular: ‘Voz de dar malas noticias’ es el título más atrayente con el que me he topado en los últimos tiempos. Su contenido, engancha, a pesar de que tiempo y energía no es lo que me sobra en este momento.
En realidad puedo estar contenta, porque con su éxito me debería hacer sentir como si yo también triunfara. Como todos esos energúmenos enfebrecidos que gritan como locos cuando su equipo marca un gol.
Golazo de Cebrián!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
jueves, 2 de junio de 2011
Esperando al enemigo, de Gonzalo Calcedo.
Marcha atrás. Creo que es el sentido propio de la marcha humana, hacia atrás. Siempre que las cosas se nos tuercen un poco, nuestra propia armada, a la que mantenemos a pan y agua y fiera, dispuesta a entrar en combate con nosotros mismos en pos de la cordura, saca sus galas y echa la vista atrás para coger fuerzas. El pasado es muy fácil, aún habiendo experimentado las realidades más difíciles y depravadas tendemos a cubrirlo todo de sepia, que evita los matices.
Digo esto porque ahora mismo cogería sin dudar cualquier trabajo de mierda de los que tuve, y un año antes no, un año antes nunca, y ahora, sin embargo.
Hoy entiendo a aquellos que vuelven al pueblo, a los que regresan con sus ex sin ponerse colorados, y forman familia, y silban al pasar por las esquinas soleadas de las calles. Hoy leo a Carver y, de nuevo, me parece grandioso. Hoy leo ‘Esperando al enemigo’, de Gonzalo Calcedo, y no me importa echar la vista atrás, es más, me siento cómoda instalada aquí, en la calidez del relato de la historia dentro de la historia. Y puede, sí, tal vez cogería un trabajo de 780 euros, sí, al menos son 780 euros.
Digo esto porque ahora mismo cogería sin dudar cualquier trabajo de mierda de los que tuve, y un año antes no, un año antes nunca, y ahora, sin embargo.
Hoy entiendo a aquellos que vuelven al pueblo, a los que regresan con sus ex sin ponerse colorados, y forman familia, y silban al pasar por las esquinas soleadas de las calles. Hoy leo a Carver y, de nuevo, me parece grandioso. Hoy leo ‘Esperando al enemigo’, de Gonzalo Calcedo, y no me importa echar la vista atrás, es más, me siento cómoda instalada aquí, en la calidez del relato de la historia dentro de la historia. Y puede, sí, tal vez cogería un trabajo de 780 euros, sí, al menos son 780 euros.
martes, 17 de mayo de 2011
El becario
Lo que nadie esperaba era que el becario fuera guapo y eficiente. Dan ganas de abrirle en canal para estudiar sus entrañas, sólo para ver si es humano o cortocircuita. Es un estudiante universitario que lleva tres años sin parar de hacer varios master y cursos porque no encuentra ningún trabajo en esta tierra del sur que parece más seca que nunca a pesar de las flores que pueblan los naranjos y el engañoso olor a azahar que invade las calles, como si estuviera la cosa para alegrías primaverales. Lo que nadie esperaba era que el becario hubiera sido rechazado para cubrir varios puestos por estar más formado de la cuenta, sin tener en su historial ni un solo día de cotización, con 29 años que tiene y esa cara de haberse escapado de un anuncio de El Corte Inglés. Lo que yo no esperaba era que después de haber trabajado como una mula, de haber perdido el pelo por el estrés, fuera tan jodidamente fácil sustituirme. Y me pregunto dónde no pareceré yo excesivamente formada (una licenciatura, tres master, un postgrado y once años de experiencia). Me pregunto si podré mentir en Mercadona diciendo que soy estudiante universitaria (calva) para que me contraten los fines de semana, y me lamento de no tener madre alemana o padre inglés que me hubieran abierto de par en par las puertas de estas fronteras donde ya no siento que pertenezco (hay que escapar mientras se pueda).
Lo que no esperaba era que el becario me invitara a tomar un refresco, al menos él tendrá el dinero de la beca un año, mientras que yo me iré a la calle sin paro, me dice, y tiene razón, y la coca cola está fresquita, y le chispean los ojos, porque parece ilusionado con esta mierda de trabajo improductivo en el que va a sustituirme, o no, será por el gas del refresco. Lo que yo no me esperaba era que el becario me preguntara si tengo novio, y mientras pienso en qué contestarle hago el cálculo: en un momento dado... ¿podríamos vivir los dos con los 550 euros de su beca? Creo que es fácil de engañar, al menos parece que aún no se ha dado cuenta de lo que soy, de lo que supongo, con esta inmensa sensación de fracaso agarrada a la chepa, al fin y al cabo, es guapo, tiene mucha formación y poca experiencia, tiene las hormonas revolucionadas con la primavera, puede que nunca se de cuenta que mi pelo pelirrojo es pelo de peluca.
Lo que no esperaba era que el becario me invitara a tomar un refresco, al menos él tendrá el dinero de la beca un año, mientras que yo me iré a la calle sin paro, me dice, y tiene razón, y la coca cola está fresquita, y le chispean los ojos, porque parece ilusionado con esta mierda de trabajo improductivo en el que va a sustituirme, o no, será por el gas del refresco. Lo que yo no me esperaba era que el becario me preguntara si tengo novio, y mientras pienso en qué contestarle hago el cálculo: en un momento dado... ¿podríamos vivir los dos con los 550 euros de su beca? Creo que es fácil de engañar, al menos parece que aún no se ha dado cuenta de lo que soy, de lo que supongo, con esta inmensa sensación de fracaso agarrada a la chepa, al fin y al cabo, es guapo, tiene mucha formación y poca experiencia, tiene las hormonas revolucionadas con la primavera, puede que nunca se de cuenta que mi pelo pelirrojo es pelo de peluca.
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